Salió la noche de navidad después
de dar su espectáculo de viola en el concierto de música clásica al que era
invitada especial todos los años, esa fue la noche en que todos recordaran a Violetta
como la música hecha mujer.
El escote en su espalda que
aquel vestido blanco le dejaba notar, su sonrisa blanca como la perla, el
profundo en su mirar, y el destello de su piel fueron las razones que
encendieron las ganas de Ryan para invitarla aquella noche a subir a la azotea
a sentir el frio de aquella noche que los abrazaba
Con las ganas del amor entre
sus ojos, los besos en sus labios, los labios en su piel, la sensualidad entre
sus manos, y las manos en su espalda, perdieron el miedo a sentirse, a fundirse
juntos en la calidez de la noche que cambiaria la panorámica de sus vidas.
A las 6 de la mañana el sol
se asomaba entre las cortinas y mientras Ryan la observaba mientras ella se vestía
para marcharse le cantaba la canción con la que jamás la olvidaría, Violetta y
como si supiera lo que a Ryan el gustaba solo sonreía y como si fuera intencional
ella bailo para el al ritmo de su voz, bailo la canción que los invitaría a una
segunda cita, aquella cita a la que Violetta nunca llego.
La mezcla de la alegría por
haber vivido la noche más fantástica de su vida y el afán por llegar pronto a la
casa de su padre, hicieron que ella no se fijara en aquel coche que la golpearía
con fuerte golpe en la cabeza dejándola inconsciente, gritos, sangre, médicos,
ambulancias y la música hecha mujer parecía que se desvanecía entre tanta
gente.
Solo tal vez, si Violetta no
hubiera bailado aquella canción, si hubiera llegado aquella noche a su casa,
hoy no estaría en la clínica diagnosticada con pérdida de memoria, pero,
¿Perdida de memoria total?, No, ella solo tenía un único recuerdo, la profunda
mirada de aquel hombre de ojos verdes con el que vivió la única noche que ella recordaría.
Él por su parte, nunca se
explico porque la mujer jamás llego a la cita que se habían propuesto, pensó en
muchas razones, muchas equivocaciones, pero de algo si estaba seguro, que juraría
esperarla.
Meses después, y tras de
estar cada tarde a las 5.30, Ryan recibió la noticia por parte de su amiga, que
aquella mujer con la que había pasado la noche se había marchado a otro país a
recuperarse del accidente, él ignorando todo lo sucedido, decidió regresar a la
vida a la que había renunciado por dedicarse a darle una oportunidad al amor.
Violetta después de su
recuperación, regreso al sitio que le decían donde se encontraba cada tarde
Ryan, el único hombre de su vida que recordaba.
Por eso, si viste llorar
aquel hombre de ojos verdes, dile que volví con mi único y más valioso recuerdo
“sus manos en mi espalda”.

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