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sábado, 6 de julio de 2013

Un mortal, que inmortalizo un corazón

Ya todo estaba listo, había planeado muchas veces este momento…

Era el primer aniversario, y aunque parecía poco tiempo, para ella…

-          - No sé cómo empezar.

Ahora, con gotas de agua salada que van cayendo con una lentitud espantosa por sus mejillas, no sabe que decir…

Los momentos a su lado se resumían en besos, en caricias, abrazos, infinitas carcajadas, en palabras y aunque nunca cayo un segundo mientras estaba a su lado, hoy se encuentra aquí sin saber que decir, sin saber como empezar.
Ya todo esta listo, ella había planeado muchas veces en su mente este momento porque quería que todo fuera perfecto, imaginaba con que  la deficion de lo que era la perfección estuviera descrita por esa mesa con dos copas de vino, con Kiss Me de ed sheeran como música de fondo, con la comida perfecta, las velas y su aroma a jazmín, el vestido que a él tanto le gustaba porque podía pasar tardes enteras viendo la armonía del velo cayendo por sus caderas, y algunos detalles más que aunque eran pequeños, ella los analizo y los tuvo en cuenta para que hicieran un juego perfecto con este momento tan anhelado, solo faltaba su compañía para que todo fuera perfecto.

Él venia de un largo viaje, y en su última conexión le dijo - No faltan muchas horas para llegar. Hay algo muy importante que debes saber. -  Ella ya se había acostumbrado a su falta de expresión, porque siempre estuvo convencida que en su vida llena de grandes negocios que podían dominar el mundo, no tenía tiempo para pensar en cursilerías, y por eso no faltaba que él dijera algo, porque algo que ella aprendió de él fue a decir te quiero sin hablar.
Con tanta emoción del momento, adrenalina y la ansiedad que la invadía no presto mucha atención al mensaje, ahora solo estaba preocupada por verse bien y por como hiba a reaccionar cuando él llegara, de pronto se arrojaría a sus brazos como aquella vez, o solo se dejaría llevar por la pasión del momento, entre otras cosas también pensaba en cuantas veces harían el amor esa tarde, tendrían que ser tantas veces como para poder saciar tanta pasión de dos cuerpos insatisfechos.

Los nervios comenzaban a apoderarse de todo su frágil cuerpo, así que se sienta para tomar un poco de vino mientras mira el celular cada segundo esperando su llamada.
Ha pasado casi una hora, de la hora de encuentro que tenían planeado, y casi 5 horas desde su última conexión, y como toda mujer la duda la invade, y comienza a crear películas en su mente, pensando que tal vez eso tan importante que debía decirle, era esto precisamente, que no vendría.

Quince minutos después, ya se estaba alistando para ir a su casa y pensar en que habría fallado, en que hizo mal, o tal vez en lo que no hizo. Una llamada de un número desconocido entra a su celular, contesta con la ilusión de pensar que es él, pero esa ilusión se convierte en miedo al escuchar mucho ruido y un agente de policía que le pide el favor se acerque a las afueras de la ciudad porque su novio ha sufrido un accidente.

La hora de distancia que la separa desde el sitio donde se encontraba a la dirección que le había dado aquel policía, se convirtió en minutos casi segundos, seguramente tendría mañana en su casa una multa por sobrepasar los límites de velocidad, y por tantas infracciones que cometió.
Pensaba en tantas cosas, tenía tantas preguntas a las que no tenia respuesta, no sabía que sentía, agonía?, dolor? Bajo de su carro, y no hablo con nadie, no se fijo que cuantas personas estarían, no se preocupo por hablar con el policía, solo se dirigió hacia el que estaba hay tirado en mitad de la calle casi agonizando, no sabía si hablar, si llorar, si pensar, si tocarlo porque tal vez podría hacerle daño.

-         -  Perdóname por no haber llegado.

Ahora las cosas pasan muy rápido, ¿en qué momento había pasado todo?, sabía que no tenía nada que perdonarle, quería decirle tantas cosas pero el llanto en sus ojos no la dejaba hablar.
Con sus manos ensangrentadas, le entrega un par de hojas, y mientras le dice Te amo, sus ojos se van cerrando derramando una lagrima, que tal vez sería la última y de pronto será la única lagrima que nadie jamás haya derramado por ella.

En esas hojas, había escrito algunas de las cartas de amor de grandes poetas, como ludwig, Beethoven, y una más que era de él, estaba con su letra, en la que le decía – Deberías volver aquel sitio y revisar la copa de vino que la ansiedad no te dejo mirar, esa será la más grande muestra de lo que tu significas para mí.

De inmediato vuelve al lugar, y pide que le den exactamente las dos copas que estaban en su mesa, en una de ellas, la imagen de Dios se reflejaba en el vidrio, y en su interior un anillo.
Y hoy estoy aquí,  tratando de encontrar las palabras precisas para describir todo lo que siento, intentando buscar la pregunta para cada respuesta, pensando en si todo esto estaba predestinado a pasar, o solo él lo había planeado y jugo su suerte con el destino, aquí estoy sentada con lagrimas que resbalan en mis mejillas contándoles lo que ha sido mi día.

Aquí seguimos, no siempre, no juntos, no completos, pero aquí seguimos.


Siempre tuya, siempre mío, siempre nuestro. 

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