“Hace 10 años jure defender la nación y no renunciare ahora,
tampoco renunciare a ti, volveré para hacerte completamente mía ante los ojos
de Dios, es una promesa. TE AMO”
Aquel día, llego a casa con la única esperanza de
encontrarlo allí parado como siempre semidesnudo y con dos copas de merlot en
la mano, esperándola para ir juntos a la cama y tener una noche de ensueño,
pero esta vez no, esta vez es diferente, esta vez no hay copas, no hay música,
no hay noche, no hay nada, no está él.
Sara jamás llego a imaginar lo que en aquella inútil nota decía,
muchas cosas pasaron por su mente en ese momento en que llego y se encontró
rodeada de todos sus recuerdos, el mueble donde por primera vez hicieron el
amor, las ultimas rosas rojas que él le regalo en su cumpleaños y que aún
conservaban su aroma, las copas que aun conservaban marcadas las huellas de sus
labios, los retratos con fotos de sus mejores momentos juntos, el CD que cada
noche escuchaban mientras hacían el amor, una mezcla entre el mejor jazz y
bolero del mundo, la camisa que uso la noche anterior y que aun tenia
impregnada su loción; esta es la primera vez que se encontró rodeada de tanto y
a la vez sin nada, con todo de él pero sin su mejor parte de sí misma.
Con la resignación de que esta noche sería diferente a las
demás, sube a su cuarto para prepararse para la amarga soledad que le espera, y
mientras se quita lentamente la ropa, imaginando que es él quien la desnuda, observa
aquel papel sobre la mesa, las primeras palabras que él le escribe y que tal
vez sean las ultimas, así pues, con las manos que le temblaban y con la
angustia que le invadía el alma lee aquella nota, esperando encontrar un
mensaje que le dijera que volvería en un par de horas, pero sus ilusiones y sus
lagrimas empezaron a caer cuando se dio cuenta que ahora no es solo ella, ahora
es toda la humanidad quien lo necesita, y que aunque hiso una promesa, esta
estará envuelta en un mar de incertidumbres.
En lo profundo de su alma siempre temía por que llegara este
momento, porque cuando juro amarlo para siempre, jamás imagino que llegaría
este día donde apostaría su vida, pensó por un instante que esta se convertiría
como la historia de aquellas películas en que el soldado se va dejando a su
esposa y sus dos pequeños hijos, donde ella queda con el sin sabor de esperarlo
y nunca recibirlo.
Si después de quince años a su lado, Sara no lo vuelve a
ver, de ningún modo entenderá porque la vida le enseño que el amor y la
felicidad a su lado existían.
En esta película, no hay esposa, no hay hijos, no hay
combate, no hay guerra, solo una promesa, un amor y una ilusión de un futuro
juntos que ha venido creciendo 15 años atrás y que hoy una misión humanitaria
le arrebato.
La cama no es la misma sin él, las sabanas son frías y hay
un gran espacio que nadie puede ocupar, el vino ya se espesa, y de la copa ya se borra la huella de sus labios,
en estos 2 últimos años que han pasado Sara no ah recibido noticia alguna de él,
ni su familia, no sabe si ya termino la misión, no sabe cuándo podrá volver a
su casa y encontrarlo semidesnudo con la copa en su mano esperándola.
Hoy, exactamente dos años después al igual que aquella
noche, entro a su casa, esta vez sin una ilusión, sin una esperanza, sin
esperar nada, el tiempo la ha entrenado para dejar de esperarlo, y como es
habitual entra y ve los mismos recuerdos pero esta vez recuerdos sin memoria,
pero hay algo mas, una caja justo en el mismo lugar en que se encontraba aquel vino
que tomaron juntos por años.
No bastaron 2 días para leer los cientos de poemas que él me
había escrito, junto con detalles y fotografías la caja venia acompañada de
algo mas, esta vez no era vino, una botella de champaña y dos nuevas copas
grabadas con nuestros nombres y algo más: TE AMO
