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domingo, 24 de noviembre de 2013

La más larga de las promesas


“Hace 10 años jure defender la nación y no renunciare ahora, tampoco renunciare a ti, volveré para hacerte completamente mía ante los ojos de Dios, es una promesa. TE AMO”

Aquel día, llego a casa con la única esperanza de encontrarlo allí parado como siempre semidesnudo y con dos copas de merlot en la mano, esperándola para ir juntos a la cama y tener una noche de ensueño, pero esta vez no, esta vez es diferente, esta vez no hay copas, no hay música, no hay noche, no hay nada, no está él.

Sara jamás llego a imaginar lo que en aquella inútil nota decía, muchas cosas pasaron por su mente en ese momento en que llego y se encontró rodeada de todos sus recuerdos, el mueble donde por primera vez hicieron el amor, las ultimas rosas rojas que él le regalo en su cumpleaños y que aún conservaban su aroma, las copas que aun conservaban marcadas las huellas de sus labios, los retratos con fotos de sus mejores momentos juntos, el CD que cada noche escuchaban mientras hacían el amor, una mezcla entre el mejor jazz y bolero del mundo, la camisa que uso la noche anterior y que aun tenia impregnada su loción; esta es la primera vez que se encontró rodeada de tanto y a la vez sin nada, con todo de él pero sin su mejor parte de sí misma.

Con la resignación de que esta noche sería diferente a las demás, sube a su cuarto para prepararse para la amarga soledad que le espera, y mientras se quita lentamente la ropa, imaginando que es él quien la desnuda, observa aquel papel sobre la mesa, las primeras palabras que él le escribe y que tal vez sean las ultimas, así pues, con las manos que le temblaban y con la angustia que le invadía el alma lee aquella nota, esperando encontrar un mensaje que le dijera que volvería en un par de horas, pero sus ilusiones y sus lagrimas empezaron a caer cuando se dio cuenta que ahora no es solo ella, ahora es toda la humanidad quien lo necesita, y que aunque hiso una promesa, esta estará envuelta en un mar de incertidumbres.

En lo profundo de su alma siempre temía por que llegara este momento, porque cuando juro amarlo para siempre, jamás imagino que llegaría este día donde apostaría su vida, pensó por un instante que esta se convertiría como la historia de aquellas películas en que el soldado se va dejando a su esposa y sus dos pequeños hijos, donde ella queda con el sin sabor de esperarlo y nunca recibirlo.

Si después de quince años a su lado, Sara no lo vuelve a ver, de ningún modo entenderá porque la vida le enseño que el amor y la felicidad a su lado existían.
En esta película, no hay esposa, no hay hijos, no hay combate, no hay guerra, solo una promesa, un amor y una ilusión de un futuro juntos que ha venido creciendo 15 años atrás y que hoy una misión humanitaria le arrebato.

La cama no es la misma sin él, las sabanas son frías y hay un gran espacio que nadie puede ocupar, el vino ya se espesa, y de  la copa ya se borra la huella de sus labios, en estos 2 últimos años que han pasado Sara no ah recibido noticia alguna de él, ni su familia, no sabe si ya termino la misión, no sabe cuándo podrá volver a su casa y encontrarlo semidesnudo con la copa en su mano esperándola.

Hoy, exactamente dos años después al igual que aquella noche, entro a su casa, esta vez sin una ilusión, sin una esperanza, sin esperar nada, el tiempo la ha entrenado para dejar de esperarlo, y como es habitual entra y ve los mismos recuerdos pero esta vez recuerdos sin memoria, pero hay algo mas, una caja justo en el mismo lugar en que se encontraba aquel vino que tomaron juntos por años.


No bastaron 2 días para leer los cientos de poemas que él me había escrito, junto con detalles y fotografías la caja venia acompañada de algo mas, esta vez no era vino, una botella de champaña y dos nuevas copas grabadas con nuestros nombres y algo más: TE AMO

lunes, 4 de noviembre de 2013

Lo que me falto decirte


Solo aquel que ha amado de verdad, entiende la razón detrás de una lagrima, entiende el por qué de un beso, entiende el para que de un juntos para siempre, o al menos eso era lo que ella pensaba.

Dicen que decir Te amo, es una frase muy fácil de decir, y muy difícil de sentir, que son pocos los privilegiados que pueden amar de verdad.

Mariana ahora no sabe si pueda volver amar como lo amo a él, no sabe si aún queda un poco de corazón para sentir, lo único que sabe es que de su mente jamás se va a borrar aquel momento en que  escucho la tierra caer sobre su ataúd, el tormentoso y largo silencio que hizo el mundo, para oír como se desgarraba su alma, la fría lluvia que se mezclaba con sus lagrimas que caían al fondo de aquel hueco.

Maldecía aquel momento en que sus cuerpos se encontraron por última vez, si solo tal vez alguien le hubiera dicho que sería la última vez que lo tendría en sus brazos, si de pronto su corazón le hubiera avisado que sería la última oportunidad que tendría para en su segundo besar su alma, si el tan solo hubiera olvidado lo que tenía que hacer, y se hubiera concentrado en ella aquella mañana, Mariana  lo hubiera detenido solo un instante para decirle que ya tenía la respuesta a aquella pregunta que él le hizo “Para ti que es amar”.

No sabía porque en ese momento no le dio la respuesta, no sabía porque tardo tanto tiempo para darse cuenta que ya sabía que era amar, solo que no tenía las palabras para explicarlo, de pronto quería impresionarlo, pero en esos minutos sus recuerdos junto con sus sentimientos colapsaron en un segundo creando una burbuja de palabras en su garganta que solo le permitieron decir “Te amo” mientras él se marchaba.
Mariana sabia que en algún momento alguno de los dos seria el ultimo hablar, que él o ella daría el último beso, que alguno de los dos seria el ultimo en decir Te amo, es por eso que ahora se encuentra frente a una hoja de papel y con un lapicero en la mano intentando escribir lo que le diría si Dios le diera la oportunidad de volverlo a ver una vez más.

Y aunque la lluvia ya ha borrado un poco la tinta de aquel papel, de su alma saca las últimas fuerzas para leer frente a su tumba todo lo que quiso decirle en aquel momento y que los nervios que sentía no le permitieron hablar.

“.. Al menos hubieras esperado solo un segundo mientras encontraba las palabras para decirte en todo lo que he pensando todo este tiempo mientras tú no estabas.
La mejor parte de cuando te vas, es la alegría que siento cuando se acerca tu llegada, pero ahora solo no sé, no sé si volverás, no sé si esperarte, no sé si quieres que espere por ti,  tal vez sea mejor no pensarte, o de pronto no sentirte, pero ignorar que me haces falta no es tan fácil como yo creía.
Ya sé que es amar, y lo supe desde el momento en que sentí que te perdía y aunque pienses que es algo tonto o muy cursi, y aunque creas que lo que yo sentía tal vez era un capricho o que no sabía realmente que era amar, hoy no se como secar las lagrimas que derrama mi alma por tu inesperada partida y no sé cómo explicarme que si lo que yo sentía no era amor, ¿entonces que era?

De pronto no recuerdes aquel día en que mi boca hizo silencio para que tú sintieras la manifestación de este amor a través de mi piel. Desde nuestro primer beso supe que no podía existir otra persona en el mundo con la que yo quisiera estar, porque aquella tarde en la que olvide mi vida por estar junto a ti, fue cuando sentí que tus besos y tus caricias se convertirían en el éxtasis de mi cuerpo.

Hoy para ti fue muy fácil marcharte sin decir adiós, pero no sabes lo difícil que ha sido para mí imaginar que no te volveré a ver.
Solo quisiera que algún día te puedas dar cuenta de que si pudiera devolver el tiempo, ese día te hubiera ido a buscar y solo tal vez ese hecho hubiera cambiado el rumbo de esta historia y tu no estarías hoy aquí 3 metros bajo tierra, y yo no estaría aquí enjuagada en llanto.

Mi amado mortal solo quería decirte que mis alegrías las quería contigo, quería estar ahí para verte triunfar y para verte brillar, y que en tus tristezas siempre estaría hay para apoyarte y darte la fuerza para que siguieras adelante, pero ahora en esta tristeza mía quisiera que me abrazaras y me dijeras que todo va a estar bien, que me dijeras que la vida sin ti no es tan difícil como yo creo que lo es.

Si pudieras regresar solo un minuto, y abrazarme en esta fría noche detendría el tiempo para estar siempre junto a ti, solo una noche para hundirme en ti.
Te amo con mi vida, mi cuerpo, con mi alma.”

Hoy después de todo ya no quiero decir nada mas, solo deje que aquel papel se hundiera en la tierra y  me marche.

Tal vez yo nunca fui tan tuya, y tu no fuiste tan mío, y nunca fue tan nuestro, a lo mejor solo estamos aquí no destinados a estar separados, pero tampoco a estar juntos.